Vivir tranquilo es el fin inconsciente perseguido por la humanidad. Claro, este matiz no surge de la nada, sino que se gesta en nuestro afán por sentirnos seguros. Sirvan de ejemplo nuestras labores diarias. Trabajamos por varias razones, pero la principal responde a la necesidad de obtener un salario que garantice nuestra supervivencia. El espíritu que guía nuestras tareas se llama control, y es que mantener las cosas bajo sus faldones nos aporta seguridad.

Y en eso, todos coincidimos ¿verdad?

El control es importante según donde se aplique

¿Es positivo o es negativo? El control puede ser bueno dependiendo de dónde se aplique. A nadie nos gusta sentirnos controlados, en el sentido más estricto de la palabra. Pero su práctica resulta necesaria en ámbitos como el empresarial o el de la salud.

No viene nada mal controlar las gestiones empresariales, el ámbito interno y externo de las compañías, los valores médicos de nuestra salud, etc. Y no viene anda mal porque son ámbitos en los que controlar es un apoyo necesario para garantizar el buen funcionamiento de las empresas y del cuerpo humano. Es más, prescindir de él podría desencadenar graves consecuencias.

El control nos brinda poder para que nada se nos escape de nuestras manos, para evitar imprevistos que puedan zarandear nuestro mundo.

Controlar la salud desde la tecnología

Seguramente, alguna vez has tratado de recordar algunos datos de tu salud que, de repente, no te venían a la memoria. Es algo que nos ocurre a todos de vez en cuando, pero la realidad es que la tecnología nos está brindando un apoyo necesario en este sentido. Los avances no pretenden solucionar un olvido, sino apoyarte con sus funciones cuando esto te ocurra. Y es así como el mundo de la salud y el cuidado han desembocado en un océano imparable en el que navegan hacia un destino: la seguridad.

¿Podemos decir entonces que la tecnología nos hace sentirnos seguros? Es posible. Ya ocurrió con la comunicación interpersonal. Hace algunos años, WhatsApp ni siquiera existía y, sin embargo, hoy nadie se plantea una vida sin esta aplicación. De repente, comienzan a sonar dudas y preocupaciones de fondo: ‘¿cómo me voy a comunicar yo con esta persona?’ Pero es ahí donde aparecen los más mayores para aliviarte a base de realidades poco gustosas como ‘hemos vivido toda la vida sin WhatsApp’.

Con la salud ocurre algo parecido. Al principio, puede que tú, nosotros y el mundo que nos rodea se muestre reticente a incluirla como parte de su salud. Sin embargo, comenzamos a hacerlo cuando tomamos conciencia de sus ventajas y de su necesidad. De todos los quebraderos de cabeza que podría ahorrarnos.

Precisamente por eso, las aplicaciones sobre salud han entrado en acción. Estar al día de nuestra salud y de la de nuestros familiares es una necesidad común que creemos tener bajo control. Sin embargo, no es del todo así. ¿Acaso recuerdas todos y cada uno de los valores médicos que se han obtenido de ti desde que naciste?

Claro que no. Tecnología y salud son dos compañeros de viaje, pero solo tú marcas su rumbo.

Quiero acceder a los datos de mi último análisis de sangre

En línea con lo que te veníamos contando, en muchas ocasiones hemos sentido la necesidad de observar unos datos que quedaron en el pasado y que, quizás, no somos capaces de recordar con exactitud. Gracias a algunas aplicaciones, es posible incluirlos en una especie de plataforma o base de datos personal en la que nuestros seres queridos también tienen acceso. Basta con registrarse para anotar cualquier valor. No es obligatorio que busques en el baúl de los recuerdos aquellos papeles físicos que te entregó tu médico en un momento preciso. Ahora, el control lo tienes tú.

La tecnología es nuestro gran aliado.

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