Los valores emocionales son el motor de la vida. ¿A quién le cabe duda de esto? Actuamos en base a ellos. Son nuestros impulsores, los encargados de desatar nuestra motivación, pero también los responsables de ponernos freno. En el mundo de la salud, cumplen un papel muy importante, y es que las emociones son capaces de mantenernos sanos, pero también pueden provocar el efecto contrario. Todo depende de nuestro poder de control sobre ellas.

En cualquier caso, no es este el enfoque que queremos adoptar. Más bien, vamos a sumergirnos en el mundo de las emociones para ver cómo podemos contribuir en ellas positivamente cuando cuidamos de nuestros pacientes o familiares.

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Valores emocionales: motor del cuidado familiar

Dice la RAE que una emoción es “una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de una cierta conmoción somática”. Son las encargadas de crear nuestros sentimientos. Gracias al apoyo que brindamos sobre nuestros allegados, somos capaces de influir sobre su bienestar. Y no solo eso, sino que también podemos convertirnos en parte de su medicina.

La prueba de su importancia se encuentra en los numerosos estudios que se han hecho acerca de las emociones en prácticas de enfermería, por ejemplo. Es lo que sucede con un análisis realizado por Guadalupe Sánchez en la Universidad Autónoma de Barcelona en el que se dice que “la empatía, la escucha activa y la capacidad de gestión emocional son habilidades emocionales básicas y constituyentes de la competencia emocional enfermera”.

¿Cómo podemos contribuir positivamente en el cuidado familiar?

Un simple apoyo puede significar mucho para nuestros pacientes o familiares. En el mundo del cuidado, no solo importa el aspecto físico, el evitar una caída, asear a una persona, ayudarle a moverse, etc. Existe un punto más importante aún, y es el de los valores emocionales. ¿Cómo influyen en estos las tareas del cuidador?

Los actos de cuidado ya ocupan un lugar importante en estos valores, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Nuestro apoyo psicológico y físico despierta sentimientos en otras personas. La empatía, el cariño, la seguridad, la protección y la alegría son algunos de ellos. Si nos trasladamos al lado más tecnológico de este tipo de profesiones, podemos observar que algunas aplicaciones encargadas de centralizar la información sobre la salud están fortaleciendo los sentimientos de seguridad en los pacientes y familiares.

¿Podemos afirmar entonces que la tecnología puede influir positivamente en las emociones?

En definitiva

Parece que las emociones están más de moda que nunca. Los científicos, en general, y los cuidadores, en particular, se han dado cuenta de la gran influencia que tienen sobre el bienestar humano. La relación entre cuidador-enfermera también debe basarse en el cuidado emocional. La importancia de estos valores ha ido creciendo progresivamente. Tanto que, durante los últimos años, muchas empresas han comenzado a tenerlos en cuenta dentro de sus estrategias de marketing.

El cerebro es flexible, y es indudable que las personas creamos emociones y sentimientos con quienes muestran acciones positivas hacia nosotros. No existe una manera exacta de controlar nuestra felicidad, pero lo que sí está claro es que nuestro entorno tiene mucho que ver con esta.

En definitiva, las emociones son el motor que nos moviliza, y es que basta con echar un vistazo a la creación de los emoticonos de WhatsApp, por ejemplo, para darse cuenta de que su presencia es cada vez mayor. Así que, hablamos de los cuidadores como una profesión que va, y debe seguir yendo, más allá del propio escenario físico. ¿Acaso existe una manera de evitar una emoción?

Las emociones cuentan porque son nuestro motor de vida.

evolución de la tecnología para el cuidado de familiares y pacientes