Añadir el término ‘actualidad’ en el título de este post no es casualidad, sino las consecuencias de una sociedad que evoluciona constantemente. Trasladándonos al terreno del cuidado familiar o de pacientes, las formas de cuidar de ayer ya no son las de hoy, hablando a grandes rasgos. Dicho esto, queremos contaros algo.

Cuidar de una o varias personas no es una acción cualquiera, sino un acto que influye directamente en su bienestar. Por eso, queremos darle la importancia que merece. ¿Cuántas personas descuidan a sus pacientes?, ¿cuántos cuidadores conocen las técnicas más actuales para llevar a cabo el cuidado?, ¿qué medios utilizan?, ¿cómo llevan el control de sus valores médicos?, ¿cuentan con alguna herramienta en la que registrar y centralizar la información?

No queremos responder a estas preguntas, pues sois vosotros quienes contáis con las mejores respuestas. Nuestro objetivo con este post es ayudaros en vuestro proceso mientras os contamos una manera eficaz de llevar a cuidar de pacientes. Eso sí, de la mano de la actualidad.

¿Estáis preparados?

Los avances tecnológicos y la profesión de los cuidadores

La tecnología y el desarrollo informático han traído consigo herramientas de ayuda para casi todos los aspectos de la sociedad. Las empresas y las profesiones ya lo están viviendo, y es que no hace falta irse a una compañía de telecomunicaciones para comprobarlo, pues profesiones tan relacionadas con nosotros, como la de los cuidadores, también lo están viviendo.

Para que os hagáis una idea, vamos a hablar de los últimos avances en este sector. Hace tiempo que las aplicaciones se pusieron de moda, de manera que algunas de ellas ya han otorgado la clave para mejorar el cuidado: anotar y conocer en cualquier momento y lugar datos referentes a nuestros pacientes. Por ejemplo: la hora a la que tiene que tomarse el medicamento, el peso, el ritmo cardíaco o el nivel de oxígeno en sangre.

Parece algo sencillo, y es que en realidad lo es. Algo tan simple como el registro en una aplicación puede mejorar considerablemente no solo nuestra profesión sino el bienestar de las personas que tenemos a nuestro cargo.

¿Cómo llevan a cabo sus tareas?

Normalmente, esta actividad comienza por personas ancianas. Al fin y al cabo, en su mayoría, son personas dependientes que necesitan ayuda para las tareas de la casa y para ellos mismos. Por eso, los cuidadores se encargan de transportarles si fuera necesario, movilizarlos en el interior del domicilio, asearles, darles el medicamento, colaborar y realizar acciones de enfermería, resolver situaciones conflictivas y, el bien más preciado, hacerles compañía.

Según la Ley de Dependencia, hablamos de un “estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal”.

Por eso, escuchamos hablar de diferentes tipos de dependencia: primer grado o moderada, segundo grado o severa, o tercer grado o gran dependencia. Esta cuestión es un tema habitual en centros de personas dependientes, como las residencias de ancianos, por ejemplo.

Resumiendo

Las tareas del cuidador siempre deben responder al cuidado en sus vertientes más habituales: higiene, compañía, hogar, movilidad, etc. Sin embargo, los avances tecnológicos no las han sustituido, sino que han traído consigo múltiples mejoras. Sirva de ejemplo las aplicaciones de las que os hablábamos, pues permiten tener el control sobre nuestros pacientes, sus valores médicos, sus citas con el médico, etc.

Cuando solo tienes un paciente a tu cargo, puede que no sientas la necesidad de utilizar estas herramientas, pero ¿qué ocurre cuando se trata de varios pacientes?, ¿cómo controlas sus valores?, ¿dónde anotas cada dato acerca de ellos?, ¿cómo recuerdas a quién pertenecía cada uno?, ¿cómo sabes qué medicación les corresponde?, ¿tus anotaciones se encuentran en lugares distintos?, ¿no has sentido alguna vez incertidumbre al no recordar una determinada información?

Que esto nos ocurra es algo habitual, pero puede dejar de serlo en el momento en que tú decidas. Piénsalo.