Identificar que tienes un problema con tu teléfono móvil siempre es el primer paso para combatirlo. Pero esto no es como dejar de fumar. Me explico: la principal diferencia es que no puedes dejar el móvil desterrado de tu vida por completo como si lo puedes hacer con los cigarros. La solución no es dejarlo por completo, sino moderar su uso y aprender a convivir con él. Entonces, la pregunta del millón es ¿cómo combatir la adicción al teléfono móvil?

Su uso excesivo puede acarrear tanto problemas físicos, así como trastornos mentales y además, nos puede condicionar nuestra vida social. Cada día se registran más y más casos de personas que desarrollan patologías vinculadas con el uso excesivo de los smartphones. Es por eso por lo que se debe generar conciencia sobre un buen consumo de esta tecnología ya que de aquí en adelante nos seguirá acompañando –lo más probable– durante el resto de nuestras vidas.

¿Cómo combatir la adicción al teléfono móvil?

Ten paciencia y no estés ansioso por lograrlo rápido

Para comenzar ten claro que lo más probable es que no lo puedas dejar de la noche a la mañana. Asique tómatelo con calma, pero con decisión: lo vas a tener junto a ti, a tu disposición siempre que tú quieras y lo vas a tener que utilizar en tu día a día.

Si lo quieres ver de esta manera, es similar a reconciliarse con un buen amigo con el que has tenido un duro encontronazo y no quieres que se acabe la amistad por muy feo que haya sido todo, o, como retomar una relación con tu expareja: para que vuelva funcionar hay que reformularse y reencontrarse, dejando de lado las prácticas y conductas anteriores que queremos cambiar o evitar.

Encontrar el equilibro no es imposible a diferencia de como dice la canción, pero esto solo funcionará si te lo propones llevar a cabo.

Determina un tiempo de uso

Si consideras que pasas mucho tiempo pegado al teléfono móvil puede que estas aplicaciones te puedan ayudar a controlar mejor el tiempo y el uso que le das, pero si no, de una manera más sencilla puedes controlarlo tú manualmente.

Cuando vayas a coger tu smartphone determina cuanto tiempo vas a utilizarlo y pon una alarma para orientarte. Lo primero que perdemos con un uso excesivo y constante del teléfono es nuestro tiempo. Utiliza métodos que consideres que puedas cumplir para auto obstaculizarte su uso o para que cada vez que vayas a utilizarlo, te recuerde tu propósito. Otra estrategia que puedes utilizar es la de apagar el móvil cuando consideres que lo has utilizado lo suficiente.

Desactiva las notificaciones que no consideres urgentes

¿Cuántas veces has recurrido al móvil por una notificación de una publicación de Facebook, Twitter o Instagram entre otras muchas aplicaciones? ¿De verdad requieren tu atención inmediata? Lo más seguro es que te haya sucedido y que haya desembocado en una hora perdida revisando contenido superfluo y acaparando el tiempo que necesitas emplear en ese momento en otra cosa o a las personas que tienes alrededor. Sabemos que hay cosas que requieren nuestra atención inmediata pero generalmente son la gran minoría de las veces.

Evita el chequeo constante y sistemático de las redes sociales o aplicaciones como si de una ronda de vigilancia se tratase. Seguro que te ha sucedido que por una notificación de una app has terminado revisando todas las demás por inercia. Desactiva las notificaciones, prioriza y discierne entre lo que de verdad requiere tu atención de lo que no.

El uso recreativo y ocioso de los terminales móviles está bien, pero si se convierte en hábito y sientes una imperiosa necesidad de hacerlo a cada momento, lo más probable es que tengas un problema de adicción.

Rompe con el doble uso de cualquier tarea con el teléfono móvil

¿A cuantos de nosotros nos sucede que estamos en clase, trabajo, leyendo un libro o viendo una película y a la vez estamos revisando el móvil? Si te encuentras haciendo algo que no te permita dejar el móvil en cualquier sitio que no sea tu bolsillo –por ejemplo, en la calle, universidad, o trabajo– apágalo. En el caso en que te encuentres por ejemplo en tu casa leyendo o viendo la televisión, aléjalo de ti. Este doble uso nos genera dispersión y nos impide centrarnos plenamente en lo que estamos haciendo.

Procura que cuando estés en tu casa no esté pegado a ti. Para ello algo que puedes hacer es usar el móvil solo mientras se esté cargando como si de un teléfono fijo se tratase. Al anclarlo en un espacio físico impedirás tenerlo a mano para consultar cualquier cosa y evitar quedarte en el limbo del Facebook viendo vídeos de animalitos en bucle eterno.

No utilices el móvil en la cama

Un hábito relativamente nuevo de la sociedad es el usar el móvil justo antes de dormir. Para muchos de nosotros lo normal es que lo último que vemos antes de abrazar el sueño es la pantalla de nuestros smartphones, costumbre que tiene una repercusión directa en nuestra salud: incrementa el insomnio y la fatiga en general.

Evita su uso antes de dormirte y justo al despertarte. Déjalo cargando en otra habitación y si necesitas el móvil para despertarte siempre puedes prescindir de él comprándote una alarma clásica. Si no, siempre puedes utilizar alguna de estas aplicaciones que te permiten restringir el uso de determinadas aplicaciones por el tiempo que tú quieras.

Los smartphones nos aportan muchísimas ventajas con sus distintas y variadas funciones. Pueden ser muy útiles para llevar una vida más saludable, pero a su vez, debemos conseguir que no la mermen.